martes 27 de octubre de 2020

El "pivote central", el novedoso método de riego por rocío que aplica la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCUYO en sus parcelas agrícolas.
EDICIÓN U

El valor de 9 gotas de agua

La Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCUYO aplica sistemas de riego de alta tecnología para mejorar el rendimiento del recurso hídrico. Es un servicio de prueba para los agricultores mendocinos que sostienen sus producciones con un alto costo.

El "pivote central", el novedoso método de riego por rocío que aplica la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCUYO en sus parcelas agrícolas.

Esta es una historia con final anunciado, afortunadamente: se trata de la travesía de diez gotas de agua de riego para llegar a destino. Antiguamente, cuando “viajaban” por la acequia, llegaban entre seis y siete de ellas hasta las raíces de los cultivos. Cuatro de ellas se quedaban en el camino terroso de la finca.

Para que esto no suceda, la ciencia y la tecnología combinaron dos sistemas de riego de alta precisión: por goteo y por aspersión. De ese modo, se logra que, cada diez gotas de agua, nueve logren llegar a hidratar la planta que crece en una parcela agrícola. Es una traducción de la eficiencia de este sistema dual de métodos de riego que garantiza el 95 % de la utilización del agua para sembradíos.

Se trata de un arduo proceso de optimización y mejora del riego que se viene desarrollando desde hace varios años en la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la UNCUYO. El novedoso “pivote central” riega circularmente con brazos aspersores y se complementa con un equipo de presurización de riego por goteo que permite utilizar agua de la represa para frutales, viñedos, cultivos hortícolas y pasturas.

Además, no solo se aprovecha el agua sino que genera mayor productividad en las plantas y brinda la posibilidad de fertilizarlas por goteo. También el sistema se puede utilizar en paralelo para poder regar otros sectores.

El ingeniero agrónomo Alfredo Draque, que coordina esta experiencia académica en la FCA, puntualiza que el secreto está en trasladar, a través de tuberías, el agua de riego desde la pileta donde se acumula hasta la planta que la necesita. Hace tiempo que se ha reemplazado el riego por el tradicional surco para evitar la pérdida de agua a través de la absorción del suelo.

Se estima entonces que, de diez gotas que salen desde el estanque, nueve llegan a destino para cumplir con su cometido de regar la planta en la zona de la raíz. Por otro lado, otras nueve viajan por el aire en forma de tenue lluvia para rociar los cultivos.

El proyecto recibió una financiación total de $15.898.160 por parte del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), que se ejecuta a través de la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (Diprose) del Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca, Presidencia de la Nación. La Facultad de Ciencias Agraria de la UNCuyo adhiere de esta manera a un trabajo de amplia trayectoria que viene desarrollando el Prosap tendientes a implementar, a nivel provincial y nacional, proyectos de inversión pública tendientes a la incorporación de tecnología en sistemas de riego, tanto en la infraestructura pública como de parcelas demostrativas de riego.

Técnicamente hablando

  • El “pivote central” consiste en llevar el agua de riego hasta los cultivos mediante una tubería metálica.
  • Los tubos son de acero galvanizado o de aluminio.
  • Las tuberías son montadas sobre torres de metal que se mueven sobre conjuntos de ruedas.
  • El pivote gira en círculos mientras mantiene uno de sus extremos fijos en el centro del campo.
  • A lo largo de la tubería cuelgan aspersores, distribuidos de acuerdo a los requerimientos, cuyas cabezas de riego pueden ser ubicadas a distancias variables del suelo.

Conclusión y proyección

“Con este logro, culmina un proyecto que hace varios años viene impulsando la Secretaría Administrativa de la Facultad para mejorar y optimizar el riego en las fincas con la última tecnología. Ha sido una inversión muy grande (400 mil dólares), que nos permite tener parcelas demostrativas de riego para generar trabajos de investigación, mejores resultados productivos para la FCA y conocimiento para estudiantes. También tenemos convenios con el Departamento General de Irrigación y del grupo de empresas agrarias CREA para que diferentes productores puedan venir a aprender y observar cómo usar estos sistemas de riego, y aplicarlos en sus lugares de trabajo”, sintetizó Draque.

Las razones del ingeniero tienen un trasfondo más profundo que las mismas raíces sedientas de los vegetales: es el rendimiento del agua para irrigar más superficie, ya que, al “ahorrar” gotas de riego, hay más disponibilidad para más parcelas de siembra y desarrollo agrícola.