jueves 3 de diciembre de 2020

Se ha anunciado la licitación para construir un restaurante en el Cerro de la Gloria, pero su ubicación en la explanada del Monumento al Ejército de los Andes despierta resistencias entre especialistas en patrimonio.
Editorial

Un restaurante en una ubicación crítica

Se ha anunciado la licitación para construir un restaurante en el Cerro de la Gloria, pero su ubicación en la explanada del Monumento al Ejército de los Andes despierta resistencias entre especialistas en patrimonio.

  • sábado, 21 de noviembre de 2020
Se ha anunciado la licitación para construir un restaurante en el Cerro de la Gloria, pero su ubicación en la explanada del Monumento al Ejército de los Andes despierta resistencias entre especialistas en patrimonio.

En el marco del Plan de Renovación de Unidades de Servicio del Parque General San Martín, la Dirección de Parques y Paseos Públicos lanzó el llamado a licitación para la construcción y explotación, por 12 años, de un restaurante en la explanada del Cerro de la Gloria.

El programa incluye la construcción de un inmueble de 154 m2, con baños públicos con todo lo necesario para personas con capacidades diferentes.

Esta iniciativa prevé que el inmueble se realice con fondos privados, articulando de esta manera políticas de tipo público-privada, tal como se viene realizando con todas las unidades de servicio del Parque.

Pese a las precauciones del llamado licitatorio, en el que se consigna que la propuesta integral a presentarse debe ser “respetuosa del entorno y de los bienes patrimoniales del sitio” según las recomendaciones e indicaciones de la Ley de Patrimonio Cultural 6.034 y su decreto reglamentario 1882/2009, algunos especialistas en el rubro han advertido sobre la inconveniencia de la iniciativa.

La arquitecta Silvia Cirvini, investigadora principal del Conicet, especialista en temas patrimoniales, sostiene que el emprendimiento no debería efectuarse porque se arruinaría un sitio que tiene otro sentido y significado.

“En primer lugar –afirma Cirvini- debe preguntarse si es necesario y conveniente instalar un ‘restaurante’ al pie del monumento.

Si lo que se busca es brindar un servicio y darle más vida y actividad al lugar se deberían analizar las verdaderas necesidades. Es conveniente que exista un sitio para tomar un café en invierno o algo fresco en verano. Son necesarios los baños, sí. Tal vez un pequeño edificio destinado a café/confitería sería un equipamiento acorde al sitio, siempre y cuando se construya sin obstaculizar las visuales y la limpieza funcional de esa gran explanada. ¿Pero un restaurante de 154 m2? “Definitivamente no, consideramos que va a producir un impacto ambiental negativo y un daño en el uso y funcionamiento del monumento”.

Otros grupos de profesionales se han expresado en el mismo sentido. Por ejemplo, Eco Hábitat Mendoza (EHM) sugiere la construcción de un centro de interpretación, con algunos servicios, y en todo caso arreglar la Hostería del Cerro, edificio patrimonial de los años 40, que se ubica dentro del predio del ex Zoológico, como punto de atractivo para los visitantes y ofrecer allí gastronomía.

Como el lugar de emplazamiento de la proyectada obra tiene connotaciones históricas, patrimoniales, urbanísticas, y bien puede considerarse nuestra “Acrópolis”, como argumenta el arquitecto Roberto Dabul, debería extenderse la consulta a otros actores del medio.

Un paso trascendente sería que el Gobierno provincial llamara a un gran debate sobre el emprendimiento en ciernes, para que personas especializadas en el espacio y su utilización analicen los impactos perjudiciales de la obra y su posible reubicación.

Este tipo de pretendida audiencia pública se dio con motivo de la construcción del Memorial de la Bandera de los Andes, en el Centro Cívico de nuestra capital, y de esa manera se logró reducir los efectos perniciosos del proyecto original que, entre otras cosas, cercenaba más árboles que los que finalmente se sacaron.


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