miércoles 2 de diciembre de 2020

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Hace un año Suárez y Abed festejaban con el entonces gobernador Cornejo la victoria electoral. Un año después, la gestión está marcada por el Covid-19.
Política

Luces y sombras de Suárez a un año de su victoria electoral

Su entorno destaca que mantiene la cabeza fría y que no se corrió del plan de gobierno. La oposición dice que le falta política.

Hace un año Suárez y Abed festejaban con el entonces gobernador Cornejo la victoria electoral. Un año después, la gestión está marcada por el Covid-19.
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El domingo 29 de setiembre de 2019 Rodolfo Suárez se consagraba gobernador con el 51,6% de los votos. Hoy se cumple un año de aquel triunfo. A un año, sus cercanos valoran el “temple de acero” para tomar decisiones, recalcular y sobre todo seguir cumpliendo con sus promesas de campaña, a pesar de la pandemia. Del otro lado, el peronista Frente de Todos, señalan que a la administración Suárez le falta más política y militancia de los temas que impulsa.

Su compañero de fórmula, Mario Abed dice a Los Andes que el Gobernador “ha endurecido su pensar, quiere más salud y está muy preocupado con la economía, ahí es donde pone los cañones”, acota.

“La diversificación de la matriz productiva, educación, reforma constitucional, minería, consejo asesor, son las mismas cosas que dijo en la campaña y en el discurso del 1° de Mayo. Más allá de la cuarentena, sigue adelante con el programa de gobierno”, apunta Andrés Lombardi, el presidente de la Cámara de Diputados.

Gobernador Zen y equilibrista

El sobrino de del Gobernador, Santiago Suárez, estuvo codo a codo en la campaña y hoy es el coordinador del Gabinete provincial. “Los 10 meses que lleva son muy intensos, los dos primeros fueron para preparar los equipos de gobierno y después con la pandemia y la situación económica del país. La agenda está copada por eso”, cuenta a este medio.

El alto voltaje de los primeros meses de la gestión estuvieron marcados por dos ejes: minería y presupuesto. Los resultados son conocidos; para bajar la temperatura de un verano caliente, Suárez retrocedió en la reforma de la Ley 7722, conocida como “antiminera”, y no le quedó otra que aceptar la negativa del peronismo al roll over y el endeudamiento para obra pública.

Sin embargo, lejos de verlo como una derrota, en el entorno de Suárez rescatan su capacidad de escuchar y el sobrino le reconoce “el equilibrio” y el hecho de “no transformar su personalidad ante situaciones adversas, un temple envidiable, no actúa apresuradamente”.

Esta percepción es compartida por Alfredo Cornejo, antecesor de Suárez, quien dice que “nunca perdió el norte” y “se ha mantenido firme en esto de equilibrar salud y economía dentro de las pocas herramientas económicas que tiene Mendoza”.

“Me esperaba un buen administrador, criterioso para tomar decisiones, respetuoso de las normas, la verdad es que es lo que me esperaba, no veo cambios. Hay un contexto muy distinto al que teníamos en la campaña, la pandemia sin dudas y los desaciertos macroeconómicos del Gobierno nacional son muy influyentes e impactan en su administración”, remarca el diputado nacional.

Aseguran también que tampoco perdió la humildad ni la predisposición aun en momentos de incendio político. Responde mensajes, devuelve llamados y ante la pregunta sobre cuándo puede tomar un café, el “cuando quieras” es frecuente o un más preciso “mañana a las 12” sin pasar por ningún intermediario.

El peronismo

Cornejo dice que “a la relación con el peronismo no le ha encontrado la vuelta, pero por culpa del peronismo, no de Rodolfo. Le votaron en contra hasta al director general de Escuelas, algo que no había sucedido nunca desde el 83”.

Desde el PJ la visión es otra: “a Suárez le ha tocado una situación difícil, como al Presidente de la Nación. La diferencia es que Suárez ha decidido transitar este proceso en soledad. O, lo que es peor, no reconoce a quienes quieren”, dijo Lucas Ilardo a Los Andes en la entrevista publicada el domingo.

Otro peronista asegura que “hay diálogo pero no es profundo ni tampoco es constante, Le falta más resolución. Falta un brazo político”.

Sobre este tema, Ilardo también dijo a Los Andes que el Ejecutivo “revolea” los proyectos a la Legislatura y no los milita, así logra aprobar solamente aquellos que no necesitan mayorías especiales como los dos tercios que requiere el endeudamiento.

Entonces las miradas se dirigen al ministro de Gobierno Víctor Ibáñez. Históricamente los titulares de esas carteras son los que llevan adelante la rosca política con la oposición. Desde el peronismo señalan que Ibáñez es un académico que no tiene muñeca.

Una aclaración: en los últimos años, ni Cornejo, ni Suárez consiguieron el aval para rollear deuda (canjear nuevo endeudamiento por el viejo), ni tampoco para financiar obra pública, salvo en la ley de declaración de emergencia sanitaria, en la que allí si el PJ autorizó el uso del crédito.

Volviendo a la falta de rosca, en el oficialismo parecen tomar nota porque Suárez echa mano a Abed y Lombardi para resolver los temas legislativos con la oposición, particularmente en Abed, que es considerado por la oposición el policía bueno del tándem, el que no viene del “cornejismo puro”.


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